La revista Sobremesa dedica un extenso reportaje a los Arribes del Duero y destaca El Hato y el Garabato como una de las bodegas de referencia de la denominación. El artículo, publicado el 21 de noviembre de 2022 y firmado por Javier Vicente Caballero con fotografías de Álvaro Fernández Prieto, recorre la comarca fronteriza desde el crucero fluvial de Miranda do Douro hasta las laderas salmantinas, retratando a los viñadores que resisten en uno de los paisajes vinícolas más singulares de España.
Sobremesa es la revista española de vino y gastronomía más veterana del país, con más de cuatro décadas de publicación ininterrumpida. Su audiencia está formada por profesionales del sector — sumilleres, distribuidores, restauradores — y por aficionados al vino con criterio formado.
«Poco… Pero a la vez todo»
El reportaje dedica una sección completa a El Hato y el Garabato bajo el título «Poco… Pero a la vez todo», la frase que define la filosofía de la bodega. José Manuel Benéitez explica el origen del nombre a la revista:
«El nombre de la bodega remite a un pasaje del Quijote, donde Sancho fía todo a un hatillo y a un palo, que resulta poco, pero a la vez lo es todo.»
El periodista Javier Vicente Caballero presenta a José Manuel y a Liliana Fernández como ingenieros de montes y pareja sentimental que se jugaron todo por estas tierras, y define El Hato y el Garabato como «una firma que ya anda de boca en boca entre los winelovers y los fans de ir a contracorriente».
Los Arribes, una rareza aislada
José Manuel Benéitez describe los Arribes con la claridad de quien conoce cada palmo de su tierra. La revista recoge sus palabras:
«Los Arribes son una rareza, tradicionalmente aislada por ubicación. Esto es pobre, con producciones ridículas de cualquier cosa que plantes. La extensión de viñas siempre ha sido pequeña, consumo propio.»
Y añade una línea que resume siglos de historia vitícola:
«Somos tierra de viñas mezcladas e históricos claretes, mucho trueque y poco comercio.»
El artículo sitúa esta realidad en un contexto más amplio: la zona ha perdido el 90% de su extensión de viñedo — de 3.000 a apenas 300 hectáreas. Lo que otros ven como debilidad, los bodegueros de los Arribes convierten en singularidad.
Ecléctico, De Buena Jera y toda la gama, catados en bodega
Sobremesa cata los vinos de El Hato y el Garabato directamente en la bodega y en el viñedo. El periodista prueba in situ el Ecléctico blanco 2020, monovarietal de puesta en cruz sin maderas ni pieles y de fermentación espontánea, y lo califica como «soberbio», destacando su «sabor salino, ecos de albariza, frescura y poco grado».
El recorrido continúa en la casona sayaguesa de Formariz — la casa del bisabuelo de José Manuel, reconvertida en bodega — donde la revista recorre la gama completa: Cotexia, el Naranja Ecléctico con palomino, Sin Blanca, el Rosado La Xefa y el parcelario De Buena Jera, elaborado con juan garcía, rufete y bastardillo tras 14 meses en barrica usada.
El artículo también revela que José Manuel y Liliana trabajan en nuevos proyectos junto a Raúl Pérez, una de las referencias absolutas del vino artesanal español.
Puedes leer el reportaje completo aquí: Arribes del Duero: oasis fronterizo pleno de vinos singulares — Sobremesa
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